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Estamos ante el típico "filler" de cartas donde todos vamos a ir lanzando cartas (en este caso, de manera simultánea), con la intención de no llevarnos cartas porque esas cartas nos van a dar puntos negativos (representados por las cabezas de bueyes que haya impreso en cada una de las cartas). Al final de un determinado número de rondas, el jugador con menos puntos negativos será el ganador.
Vamos a continuar con la campañita ésta de este juego. Lo tengo un poco olvidado, así que seguramente meta la pata con respecto a partidas anteriores. Flipa porque pensaba que esta semana que he descansado cinco días iba a poder jugar... pues hombre, cinco días a lo mejor es mucho, pero tres no me parecía muy descabellado. Pero es que me han empezado a salir historias.
Agarraos fuerte al pasamanos porque viajamos a finales del siglo XIX. Concretamente a Japón, justo en la inauguración de su primera línea ferroviaria: Shimbashi y Yokohama. A partir de ahí, arranca un desarrollo ferroviario a nivel nacional sin precedentes con su correspondiente auge a todos los niveles. Y es ahí donde, primero empresarios locales y luego regionales, rascaron donde pudieron.
Vamos a echar una partida a este juego. Si queréis ver una partida tutorial para aprender a jugar, quedaos por aquí. Como os decía en la introducción, estamos preparados para echar una partidita a este juego. Venimos del oráculo de Delfos y nos han encomendado estos trabajos, ¿no? Para redimirnos de la que liamos.