¿Un juego de piedras? Pues sí, esa es la magia que tienen los juegos abstractos en el que apenas existe temática o carece de ambientación. Sus componentes (fichas, dados, tablero,...) no representan el comportamiento y característica de seres u objetos reales ni imaginarios. Además uno de sus puntos fuerte para mi gusto es que dependen menos del azar.
Se supone que somos elfos que como ceremonia iniciática deben recorrer todas las ciudades de Elfenland, atravesando diversos tipos de terrenos para los que hacen falta diversos tipos de medios de transporte, y en el que podemos aprovecharnos de los medios ajenos para poder recorrer más rápido el país, ganando el que antes consiga pasar por todas las ciudades.
Hoy damos la bienvenida a un juego enfocado a sesiones familiares o grupos noveles cuyo miedo a jugar a lo "desconocido" ha sido superado gracias a juegos como el "Dixit". Éste suelo presentarlo acompañado del "Ubongo" ya que los dos tienen como base la habilidad de visión espacial y es otra forma de aprender jugando.
En él se supone que controlamos a familias aristócratas en pugna por tener una mayor influencia en la Europa medieval-moderna. Lo de siempre, uso intensivo de pegamento para el tema. Al abrir la caja nos encontramos con una de las grandes obviedades del juego, y es que es muy bonito. Un bellezón en cuanto a componentes. De hecho supongo que a los que lo hemos seguío desde su lanzamiento lo que nos engatusó fue su estética.
En este juego los jugadores asumen el rol del Afrika Korps dentro de la campaña militar de África del Norte que enfrentó a las fuerzas aliadas (británicas, australianas, indias, sudafricanas) con las fuerzas del Eje (italianas y alemanas) lideradas por el mariscal de campo Rommel, el 'Zorro del Desierto' (Wüstenfuchs). Constituye una expansión auto-jugable para "Barbarossa".
Estamos ante un juego de colocación de trabajadores... sin trabajadores. Cada jugador dispone de un mazo de cartas idéntico con el que realizar las seis acciones de cada periodo, con la pega de que al elegir cada acción a realizar, debemos descartar otra que no recuperamos hasta el siguiente periodo. Y encima, debemos adaptarnos a unos eventos en cada turno lo que te provoca a adaptarte continuamente.
Hoy día este juego sigue de plena actualidad, ya que la calidad y la diversión del mismo hace que se convierta en un imprescindible y ocupe las estanterías o cajones de juegos de muchas casas. Éste es un juego de estrategia en el que nosotros mismos, mediante las piezas de territorio, tenemos que ir construyendo la ciudad y conseguir el mayor número de puntos posibles.
Una de la cosas que me han llevado a reseñar este juego es el hecho de que a la gran mayoría de las personas a las que se lo explico, si bien entienden bien la explicación, a la hora de jugar se pasan toda la partida pescando, vamos, más perdidos que un pulpo en un garaje. Esto hace que me plantee tres cosas: no prestan atención cuando explico; no explico bien los juegos; o la mecánica del juego es complicada.
La verdad es que siempre he pensado en la historia y la arqueología en términos románticos y todo por culpa de Indiana Jones... Sí, yo de pequeño quería ser como Indiana, vestir pantalones de colo caqui, chaqueta de cuero marrón, llevar sombrero y recorrer el mundo viviendo cientos de aventuras en busca de piezas antiguas y misteriosas que poder exponer en un gran museo.
En este juego los jugadores asumen el rol de las fuerzas del Tercer Reich dentro de la "Operación Barbarroja" (Unternehmen Barbarossa). Este juego, presenta al ejército alemán bajo el diseño gráfico de un colorido mundo anime de nínfulas nazis. Con la "Operación Barbarroja" Hitler planeó la invasión de la Unión Soviética.
Aquellos que sean amantes de los juegos de este gran genio lúdico estarán de acuerdo conmigo en que la primera frase de esta reseña lo resume todo. Y yo les pregunto: ¿cuando les dicen que un juego es de Stefan Feld en qué piensan? Pues yo particularmente pienso lo siguiente: tensión, múltiples opciones de puntuar, orden de juego, originalidad, diversión y reloj suizo.
El diseño de los componentes resulta espectacular. El detalle de las miniaturas, el diseño de las cartas, el reglamento, el tapete de juego,... Todo a nivel de diseño resulta inmejorable. Sin embargo, en cuanto a la calidad de los componentes quizá podría haberse mejorado el grosor de las cartas y del tapete de juego.
Este es uno de los juegos que no puede faltar en las sesiones familiares, gracias a su dinámica y temática han descubierto que existe algo más que el "Monopoly" o el "Trivial". Se prepara una partida con la expansión que, además de incorporar nuevos billetes y variantes de juegos, incluye los almacenes y cocheras. Esta expansión le aporta más jugabilidad gracias a los nuevos billetes de destino y le da un punto más estratégico gracias a las cocheras y los almacenes.
En este juego cada jugador representa a un constructor de la Alhambra, partiendo cada uno de su fuente patio central, y compitiendo cada uno por tener la mayoría en cada uno de los colores de los distintos edificios. En cada una de las tres fases de puntuación se puntuarán cada uno de los colores de las losetas, además de la longitud de cada muralla.
En este juego cada jugador lleva a una raza con poder especial en combinaciones al azar que a veces resultan un tanto extrañas. Se trata de expandirte en cada turno lo máximo posible, puntuar por tu amplitud de expansión, y en cuanto veas que tu raza no da para expandirte más, la mandas al ostracismo y coges otra raza con sangre nueva.
El juego es un clásico de colocación de trabajadores. Cada jugador lleva una pequeña tribu en la que mandamos a nuestros muñecos a adquirir recursos con los que alimentarlos, comprar chozas, aumentar la tribu o comprar cartas de avance que te dan algún beneficio inmediato y muchos puntos al final. Realmente el juego como mejor funciona es a cuatro jugadores.
En la mayoría de los juegos de mesa los efectos de tus decisiones y acciones repercuten en el resto de los jugadores. Simplificando esto, voy a describir dos formas de jugar: los que van a su rollo y juegan sin pensar en las consecuencias de sus acciones; y por otro lado, los que son empáticos con todos los jugadores de la mesa y maquinan cómo sus decisiones afectan a los demás.
El juego en esencia es una magníficamente ilustrada adaptación de un juego de toda la vida, el del diccionario, donde uno decía una palabra y escribía su significado real, y el resto se inventaban un significado, que luego se votaba entre todos sin saber el real. Pues ese es el juego. Un narrador elige una carta y suelta el primer desvarío que le sugiera, el resto añade una carta que crea que coincida con ese desvarío.
Este juego sale muy poquito a mesa porque siempre lo jugamos a partir de seis jugadores y el espacio que ocupa transportarlo equivale a cinco o seis fillers. Por estos motivos jugamos a la versión principiantes. A pesar de ello, todo el que lo prueba le gusta y siempre se quedan con ganas de más. Antes de empezar repasamos las tres o cuatros reglas básicas que no se pueden olvidar.
El juego es una gestión de recursos agrícolas. En él, cada jugador representa a un agricultor que poco a poco expande sus tierras de cultivo, y con los bienes obtenidos, acude al mercado de Loyang a suministrar a clientes ocasionales (buscan una combinación de vegetales, te la pagan y se van) y a clientes fijos (requieren una misma combinación durante cuatro turnos seguidos).
Cambiamos el método básico (carta de acción al azar a cada jugador) para decidir el jugador inicial por el experimentado. Este consiste en que cada uno recibe cinco cartas de acción (más el senador). Cada jugador escoge una de ellas y la coloca en el centro de la mesa boca abajo. Luego se muestran todas y la carta cuyo nombre vaya antes alfabéticamente será el jugador inicial.
El juego te plantea el desarrollo de una civilización a partir de un proyecto de maravilla, la cual más o menos quiere representar las características de tu civilización. A lo largo de tres eras, las cuales siempre acaban con un enfrentamiento con las civilizaciones vecinas, deberás desarrollarte lo más provechosamente posible en distintos campos (cultura, ciencia, comercio, militar,...) representados por cartas.
El juego trata de meterte en el enfrentamiento de poder entre las dos superpotencias mundiales durante el transcurso de la guerra fría. Es un enfrentamiento directo entre URSS y USA por el dominio mundial, mediante un continuo baile de influencias en diversos países mundiales, agrupados por regiones a efectos de puntuación, e interconectados por motivos geográficos, políticos o de funcionalidad.
El gremio "Strategists Guild" se combina a la perfección con una estrategia militar, cuya puntuación final oscila entre seis y doce puntos. El gremio "Philosophers Guild" también beneficia la estrategia militar, porque tus vecinos al dar la batalla por perdida procuran potenciar otras estructuras, entre ellas las científicas (cartas verdes).