Yo creo que vamos a pasar, como siempre, a comenzar hablando de sus componentes. A nivel componentes, lo primero en lo que hay que fijarse es en la caja: buen cartón, las ilustraciones (os gustarán más o menos) a mí algunas me gustan (por ejemplo la central me gusta, pero éste no me termina de convencer, éste me hace gracia,...), lo que es la tipografía no está mal,...
Os traemos un juego que viene de una saga. Os contamos cómo se juega, qué trae y si funciona bien a dos jugadores. Si tienes dudas si es diferente del "Patchwork" original o si es adecuado para empezar a jugar a dos, aquí te lo contamos. Vais a ver la partida, a ver si consigo ganar... es que llevo una racha que no gano nada.
Vamos a hacer una reseña de uno de los juegos que ha sido nominado a mejor juego del año. Uno de los últimos juegos que ha sacado uno de los diseñadores de eurogames más famosos. En primer lugar, vamos a hablar un poco de las mecánicas. Es un juego que no inventa nada, un juego con una mecánica de colocación de losetas.
Para empezar a jugar colocamos las cinco camas en el centro de la mesa. Se sortea al jugador inicial que recibe la colcha y se mezclan bien las cartas. El último paso es poner las monedas de juego con la cara dorada a la vista cerca de las cartas. Elegimos el nivel de dificultad de juego según la edad de los jugadores, que se simboliza en el número de camas que se van a poder mover durante la partida.
Tendremos que tentar a la suerte para coleccionar fichas de cada color. Preparar la partida es súper sencillo. Sólo tenemos que poner boca abajo todas las fichas en el centro de la mesa, y colocar tres de ellas boca arriba. Se elige un jugador inicial, y listo. La partida termina cuando uno de los jugadores consigue siete fichas de cada color en su zona.
Vamos a enseñaros directamente cómo se juega. Lo vamos a hacer con vosotros directamente, porque como es un juego sencillito... Te viene exactamente un libro de reglas. Ahí tenemos ya el libraco. Lo bueno, que nos dimos cuenta un poco tarde, es que por la parte de delante todas las hojas son iguales; pero por la parte de atrás son asimétricas.
Os traemos un pseudo-clásico. Bien... ¿Válido...? Ok. ¿Por qué digo lo de pseudo-clásico? Porque es un clásico reinventado. Vamos a contaros cómo se juega, porque es diferente del habitual; y qué tal funciona a dos; y opinión;... Y nada, no nos enrollamos más y nos vamos a la cámara de arriba. Vamos a tener que llevar a nuestros turistas a hacer fotos a los animales.
Vamos a dar un poquito nuestra opinión. Es un juegazo, me encanta este formato: barato, pequeño, sólo cartas,... ¡Buenísimo! Yo los que más disfruto a dos son estos, porque los otros como son más difíciles nos cuestan más. De todos, para mí es el mejor porque da un pasito más: mete un poquito más de complejidad, tienen más importancia las cartas,...
Se juega en tres rondas, cada una se puntuará según unos objetivos intentado llegar o no sobrepasar ciertos valores. Cada jugador recibe ocho cartas (hay cinco colores diferentes con cartas del uno al ocho) y una carta de puntuacion con un clip que se desplazará para marcar la puntuación en cada momento. En cada ronda se jugará un determinado objetivo, representado por una carta de objetivo elegido al azar.
Un juego donde nos vamos a convertir en intrépidas ardillas para esconder nuestros frutos entre las hojas en otoño y recogerlos en invierno para podérnoslos comer. Lo primero, al contrario que otros juegos, que he explicado anteriormente, voy a explicar el modo más sencillo de este juego puesto que lo veo mucho más sencillo de explicar.
El primer componente obviamente que hay que reseñar es la caja. En el mundo lúdico el tema de las cajas es muy importante: que sean resistentes, que nos permitan guardar bien el juego, que sean cómodas de almacenar,... Ésta es cómoda para almacenar pero, ojo, es la típica caja que es más de juguete que de juego de mesa.
En este artículo voy a hablar sobre qué nos vamos a encontrar en cuanto a mecánicas, las sensaciones que da el juego y mi opinión sobre el mismo. Para producir energía nos servimos del agua de varios cauces, pondremos presas en zonas estratégicas y construyendo tubos que llevaran el agua a centrales eléctricas que lo transformarán en energía.
Para preparar una partida, ensamblaremos el tablero y lo colocaremos en el centro de la mesa. Elegiremos el mazo uno de cada color de carta y lo colocaremos sobre su zona en el tablero. Se hace una reserva con las losetas de territorio (una de cada valor por jugador), y se colocan a un lado las monedas y los contadores de más diez.
Para empezar escoge una mascota, y colócala en la puerta de entrada de la casas. Ahí empieza la carrera hacia tu meta final, comida. Baraja las cartas todas las cartas excepto las de las mascotas que no participen y reparte cinco a cada jugador. Prepara también el mazo de cartas de crash... Vamos a empezar. El turno de este juego consiste de dos acciones muy sencillas y claras.
El juego entremezcla una mecánica de memoria visual con unas cartas que se encuentran sobre la mesa con una narración de cuentos tradicionales archiconocidos. En cada partida jugaremos con un cuento: cada cuento lleva asociadas dieciséis losetas con unos preciosos dibujos de cada cuento, estos dibujos en sí van narrando la propia historia del cuento con dibujos, localizaciones, eventos,...
Nos convertimos en uno de los grandes restauradores de frescos de la época. Pero no somos los únicos, y tendremos que demostrar nuestra valía para ganarnos el favor del obispo. Para preparar una partida, primero colocaremos el tablero central. Este tablero está delimitado por zonas. Cada jugador cuenta con tres pintores y cinco ayudantes.
Es un juego de dados en el cual los jugadores deben usar resultados de dados para retirar trozos de su huevo y colocar en los huecos libres, trozos de dinosaurio. Además pueden fastidiar a sus rivales colocando trozos de avestruz en los huecos que tengan. El turno de juego es muy sencillo, consiste en tirar cuatro dados y aplicar los resultados obtenidos.
Un juego que vamos a pasar a mesa para analizar sus componentes. Lo primero, comentar que, como estáis viendo, lo que tenemos entre manos es la caja: es una caja típica de esta editorial; y a mí me a sorprendido a nivel negativo; sí la caja. Porque el cartoncillo lo veo bien; pero, ojo, la caja ya está estropeada en un simple viaje.
Hoy ponemos voz seria porque hay que ponerse serios para jugar a este juego. ¿Qué iba a decir yo...? Iba a decir algo más... Vale, voy a ir rápido. Es un juego que trae cinco casos base que se interrelacionan entre sí, con lo cual no los puedes resolver en otro orden, porque además dependiendo de lo que hagas en el caso anterior vas a tener unas pistas disponibles.
Hola, vikingos celtas... ¡celtas vikingos! Es un juego celta. El arte es brutal de este juego; ya os lo digo, antes de la opinión: arte inmejorable. Vamos a explicaro un poquito cómo se juega; deciros que va a ser una reseñita rápida porque todo depende de cómo va surgiendo la partida. Básicamente os vamos a enseñar el orden las acciones.
Cada jugador tendrá una carta de gustos en las cuales verá cuales son sus golosinas favoritas, que nos darán más puntos al final de la partida, y cuales no nos gustan, que lógicamente, no puntuaremos. El turno es muy sencillo. Cada jugador cogerá una carta de la mesa con la única condición que sea totalmente visible y no esté tapada por otra carta.
Caja pequeña con un mazo de cartas cuadradas y un troquel con los marcadores de puntuación. El interior de la caja tiene forma de pirámide invertida para que vayas dejando el mazo de descartes y la tapa se convierte en el tablero de puntuación. Muy bonito todo, con unas ilustraciones desenfadadas que le dan un punto muy chulo al juego.
Para preparar una partida, se separan los tres mazos de cartas por color, y se barajan. Del mazo verde, si somos menos de cuatro jugadores, se devuelven las cartas marcadas con un cuatro. Se ponen a un lado las fichas de logro, pretendientes, y las minis de ciudadela y santuario. Se mezclan las losetas de territorio y se saca una por jugador.
Estamos aquí... que me falta la rebequita con el fresco que hace... Ya está el chiste hecho, ya podemos empezar. Este juego roza casi, casi el clasicazo; lo que pasa es que si decimos que es un clásico hay gente que se nos tira un poco a la yugular. ¿Qué es lo que vamos a hacer? Os vamos a enseñar a jugar pero con dos cosas muy importantes que tenéis que tener muy en cuenta.